Ecoconducción: los tres principios fundamentales
1. Pensar y observar
Esta es la parte con la que los conductores tienen el mayor problema. Implica el uso cuidadoso y constante de la cabeza durante la conducción. Observe los semáforos, los pasos de peatones, las posibles obras en la carretera y ajuste su conducción en función de la situación. Si, al acercarse a un cruce, ve un semáforo en rojo, levante el pie del acelerador y llegue despacio. Lo peor que puedes hacer es frenar violentamente. Observe la carretera y su entorno. De este modo, evitarás situaciones de nerviosismo en la carretera. Trate de frenar con el motor tan a menudo como sea posible. También conviene comprobar de vez en cuando, por ejemplo a través de Google Maps, si hay algún obstáculo en la ruta. Evitará los atascos y el gasto innecesario de combustible. Si ya está parado en el tráfico o esperando frente a un paso a nivel, apague el motor.
2. apagar
La función que más combustible consume es el aire acondicionado, que a veces utilizamos en exceso. Su objetivo principal es mejorar el confort de la conducción. A veces lo único que necesitas es ventilar el coche y encender el aire acondicionado será innecesario. Así que valora cuánto lo necesitas encendido a 22 grados en el exterior.
3. Optimizar
Uno de los principios fundamentales de la ecoconducción es el rendimiento óptimo del motor. La idea es alcanzar la velocidad deseada lo más rápidamente posible pisando el pedal del acelerador hasta aproximadamente ¾ de su rango y cambiando a una marcha superior a un régimen de motor de unas 2.500 rpm. Se debe mantener esta velocidad constante. Por ejemplo, al conducir a 50 km/h, mantenga la 5ª marcha.